Hola, Aerotrastornados!

Hoy y de la mano de nuestro colaborador Jordi Batlle, os queremos proponer un experimento. Se trata de preparar el cronómetro y empezar a contar el tiempo que tardas en leer (y entender) este artículo.

¿Preparado? ¡Dale al crono!

Ahora que ya está corriendo el tiempo, te cuento de qué va esto.
Te voy a enumerar algunos de los puntos del procedimiento a seguir en un avión cuando hay que realizar un aterrizaje de emergencia y su posterior evacuación. Todos ellos han sido explicados por nuestra TCP de largo radio de referencia, a la que mantendremos en el anonimato.
Recuerda, no es necesario que leas en diagonal. El experimento es válido sólo si entiendes el contenido
del artículo.

Empezamos

  1. El comandante hace una llamada para que todo el personal de cabina vaya a sus puestos.
  2. El comandante hace una llamada para que el Sobrecargo (SC) atienda el teléfono o vaya a la cabina de pilotos y le da un briefing sobre la situación.
  3. El Sobrecargo hace una llamada a todos los TCP, estos se identifican y les comparte el briefing de la
    situación.
  4. Se prepara la cabina para el aterrizaje de emergencia en caso de estar en vuelo, por lo que se hace la
    demo de seguridad pero enfocada al aterrizaje de emergencia.
  5. Se chequea que todos los pasajeros están sentados y con el cinturón (⁠todo esto en caso de contar con tiempo)
  6. ⁠Cuando el comandante da el aviso, los TCP vuelven a sus asientos y hacen el “Silent Review”, que
    consiste en revisar mentalmente las voces que tiene que repetir, donde está la puerta que opera, cómo se abre y como se procede con la evacuación.
  7. Tras el aterrizaje, el comandante indica por el altavoz que los TCP deben iniciar la evacuación.
  8. ⁠Los TCP se desabrochan, van a su puerta, se aseguran de que la puerta esté operativa (no haya
    quedado inutilizable por el impacto, fuego, etc) y la abren con la rampa armada para que se pueda
    saltar. Todo esto mientras van diciendo en voz alta las voces que previamente han repasado en el “Silent Review”.
  9. Los TCP asisten a los pasajeros para que vayan saltando e intentan agilizar la evacuación. Además,
    repiten que no se cojan sus pertenencias.
  10. Cuando todos los pasajeros de su zona han sido evacuados, revisan la cabina para asegurarse de que no queda nadie a bordo.
  11. Los integrantes de la tripulación de cabina cogen el equipo de emergencia que les toque y saltan por la rampa. Es posible que cada tripulante tenga un equipo distinto al estar en zonas distintas del avión.
  12. ⁠Una vez fuera, los TCP se aseguran de que los pasajeros se alejan del avión lo máximo posible.

En caso de no saber que se va a tener que evacuar el avión, el procedimiento comienza a partir de que el
comandante avisa a los TCP para que desalojen. También, la evacuación puede empezar sin aviso del
comandante porque los TCP ven el peligro inminente.

Ahora te pido pienses en el vuelo JAL516, que tras impactar con un Dash-8 de la Guardia Costera
japonesa en pleno aterrizaje en Tokio-Haneda, se convirtió en una gran bola de fuego.
El accidente, ocurrido el pasado 2 de enero, dejó imágenes tan impactantes que hacen pensar en grandes cantidades de muertos y heridos. Más aún si pensamos en el total de personas que viajaban en ese avión.

En el momento del impacto, en ese Airbus A350-900 iban 367 pasajeros y 12 miembros de la
tripulación.
Pues bien, todos ellos salieron por su propio pie… en apenas 10 minutos. Eso, contando 8 niños y varios
pasajeros que, en estado de shock, seguían en su asiento con el cinturón abrochado ya con el avión
vacío.

¡PARA EL CRONO!

¿Cuánto has tardado, 4 minutos? ¿Quizá 5? ¿Crees que eso es mucho o poco?
Deberíamos comparar ese tiempo con el que la tripulación del JAL516 tardó en sacar de un avión en llamas a casi 400 personas, luchando por mantener la calma en una situación crítica.
Tengámoslo en cuenta antes de caer en la tentación de pensar que los TCP sólo están para servirnos un
café y para hacer la demostración de seguridad del inicio del vuelo.
Como podrás ver, este artículo pretende poner en valor el trabajo de un colectivo cuya verdadera
función es velar por nosotros y contribuir a que el avión sea considerado el medio de transporte más
seguro que existe.
Todo el personal que viaja a bordo de un avión recibe entrenamiento de manera regular para tratar
situaciones como esta y, aunque la inmensa mayoría no lo va a necesitar nunca, en un porcentaje
pequeño de los casos en los que sea necesario, la tripulación estará a la altura.
A todos ellos, gracias por su servicio.

El autor

Jordi Batlle está especializado en el sector IT dentro de la aviación, mundo que le ha apasionado desde que tiene uso de razón, en sus propias palabras.