Hola, Aerotrastornados!!!

Como cada miércoles, toca relato espantoso de nuestro amigo Pedro Carvalho. Esperamos que os guste tanto como a nosotros.

En 2002, un Boeing 727 de la aerolínea ecuatoriana TAME se preparaba un aterrizaje rutinario en Tulcán, pero hay un problema: los pilotos no están donde creen estar.

Nuestra historia de hoy arranca el 28 de enero de 2002 en el antiguo Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, en Quito, Ecuador. Son casi las 10 de la mañana y el vuelo 120 de TAME se prepara para partir rumbo a Cali, Colombia, con una breve escala en Tulcán, también en Ecuador.

TAME fue la aerolínea de bandera ecuatoriana. Fundada en 1962, cesó operaciones en mayo de 2020 como consecuencia del impacto generado en sus cuentas de resultados por la pandemia de COVID-19.

Por su parte, la aeronave es un Boeing 727-100, primer modelo de la serie 727, un emblemático trimotor de fuselaje estrecho y corto y medio radio muy utilizado hasta principios de siglo para este tipo de rutas.

Al mando del aparato se encuentra el coronel Jorge Noe, de 59 años y 12.091 horas de vuelo, 8.264 de ellas en este tipo de avión. Le acompaña el primer oficial y copiloto Carlos López, de 52 años. López acumula una experiencia de 7.058 horas de vuelo, pero sólo 679 de ellas como piloto en los controles.

Les acompaña el ingeniero de vuelo Jorge Burgos, de 50 años y 4.200 horas de vuelo, 3.000 de ellas en 727. Los tres son de nacionalidad ecuatoriana.

Completan la tripulación 4 auxiliares de vuelo. Además, viajan 87 pasajeros, por lo que el total de personas a bordo asciende a 94.

⏰ 10:01 horas

La aeronave despega con normalidad a las 10:01 hora local (15:01 UTC) por la pista 17 utilizando la salida nº 8 hacia el VOR de monjas Sur, la intersección PAJOL y la aerovía   G-675. Pronto alcanzarán nivel de vuelo 180 (18.000 pies) que mantendrán hasta Ipiales, para luego proceder a la aproximación a Tulcán.

El copiloto López va a los controles en tanto el coronel Noe monitoriza el vuelo y se encarga de las comunicaciones. Se trata de un vuelo de entrenamiento por lo que Noe ejerce también el papel de instructor.

⏰ 10:22 horas

Tras un vuelo sin incidentes, el vuelo 120 prepara ya la aproximación a Tulcán. Están a sólo 29 millas de su NDB.

El NDB o Non-Directional Beacon (baliza no direccional) es un radiotransmisor de baja, media o ultra alta frecuencia que emite señales no direccionales por medio de las cuales un avión debidamente equipado puede determinar y visualizar automáticamente la marcación hacia cualquier estación de radio dentro de su gama de frecuencia y sensibilidad. 

  • Coronel: Torre de Tulcan, TAME120, solicitamos descenso a nivel 140 (14.000 pies)
  • ATC: TAME120. Descender a 14.000. Recibido y aprobado. Notifiquen al llegar al radiofaro de Tulcán

Control de Tráfico Aéreo (ATC) les informa, además, de las condiciones meteorológicas y autoriza la aproximación a la pista 23 del aeropuerto Teniente Coronel Luis A. Mantilla. La visibilidad es muy reducida, casi nula, por lo que vuelan por IFR (reglas de vuelo instrumental). Serán los instrumentos quienes proporcionen en todo momento la información necesaria sobre su rumbo y posición.

⏰ 10:23 horas y 51 segundos

La aeronave ha completado la primera fase del descenso. Se encuentra ya a unos 11.500 y comienza a reducir velocidad hasta alcanzar la óptima que es de 180 nudos (unos 330 km/h). 

Los pilotos se preparan para la aproximación final. El aeropuerto de Tulcán se encuentra en lo alto de la cordillera de los Andes, por lo que está rodeado de montañas. La pista 23 está a 9.679 pies de altitud (2.950 metros).

– Coronel: TAME120, alcanzado radiofaro de Tulcán, procedemos a iniciar viraje de regreso

Pero ésta será la última comunicación entre el vuelo 120 y la torre de control. Algo espantoso está a punto de ocurrir.

⏰ 10:24 horas

El 727 entra en el enfoque desde el suroeste, pasando ligeramente al oeste del NDB, en lugar de directamente sobre él. Además, vuelan demasiado rápido. Esto provoca que el vuelo 120 se salga de rumbo. No están alineados con la pista como los pilotos creen, sino que van directos hacia el volcán Cumbal.

De más de 15.000 pies de altura (4.700 metros), el volcán Cumbal está ubicado en el municipio de Cumbal, a 79 km al suroccidente de la ciudad de Pasto.

Finalmente, la aeronave impacta contra la ladera de Cumbal a gran velocidad y a una altitud de unos 450 metros. Todos a bordo fallecen como consecuencia del fuerte impacto.

Qué ocurrió 

La investigación oficial llevada a cabo por la Dirección General de Aeronáutica Civil de Colombia (DGAC) reveló que, aunque el procedimiento de aproximación requería una velocidad de 180 nudos, la velocidad real era mucho mayor. En efecto, la aeronave volaba a 230 nudos (unos 430 km/h), lo que provocó que, aunque los pilotos comenzaron el giro correctamente, la aeronave se saliera de rumbo. Los pilotos no estaban donde creían estar.

Los investigadores determinaron como causa principal del accidente la decisión de la tripulación de continuar la aproximación hacia el aeropuerto de Tulcán por debajo de los mínimos meteorológicos establecidos en los procedimientos de la aerolínea.

También contribuyó a la tragedia la “inadecuada navegación y operación de la aeronave por parte del piloto que volaba (…) consistente en entrar en el patrón de espera de la radiobaliza de Tulcán con una velocidad de 230 nudos de velocidad y con un banking de 15 grados, superando tanto el límite máximo de velocidad (180 nudos) como el rango recomendado” que era de 25 a 30 grados.

Y a partir de entonces…

Los accidentes aéreos no ocurren en vano. Cada vez que tiene lugar una catástrofe aérea se lleva a cabo una exhaustiva investigación no solo para averiguar qué ha ocurrido y por qué, sino para también tomar medidas para que los hechos que lo han provocado no vuelvan a suceder.

A raíz de la tragedia del vuelo 120 de TAME, la DGAC emitió una serie de recomendaciones, varias de ellas dirigidas a la Dirección de la aerolínea. En concreto, recomendó crear un departamento de CRM (inexistente en la compañía en ese momento) “con la autonomía necesaria para su operación” así como “dotarle de los medios necesarios para (…) emanar políticas y normas para implementar la seguridad aérea en la compañía”.

También se modificaron los manuales de operaciones de vuelo, así como las cartas de navegación y se mejoró el entrenamiento de los pilotos de TAME.


Sobre el autor:

Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de Algo espantoso está a punto de ocurrir (LGE Libros, 2021), una obra donde, a lo largo de casi 300 páginas, analiza 25 grandes accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 56.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es

Fuentes y referencias:

Informe oficial del accidente

Ficha del accidente en Aviation Safety Network: https://aviation-safety.net/database/record.php?id=20020128-0

Entrada sobre el accidente en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Vuelo_120_de_TAME

Siniestro del HC-DLF, BOEING 727-100 de TAME (Rescate.com) http://www.rescate.com/tame.html

Escrito por

Pedro Carvalho

Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de “¡Preparados para el impacto!” (La esfera de los libros, 2022) y de “Algo espantoso está a punto de ocurrir” (LGE Libros, 2021), dos obras donde, a lo largo de más de 500 páginas, analiza medio de centenar de accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
 Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 70.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
 Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es