Hola, Aerotrastornados!
Primero de todo, queremos explicaros que es el Reglamento (CE) 261/2004:
Conocido simplemente como UE261, es la columna vertebral de los derechos del pasajero aéreo en Europa. Nació para poner un poco de justicia en un mundo donde, a veces, los aviones no despegan cuando deben y las promesas se quedan en tierra.
En esencia, establece lo que te corresponde cuando una aerolínea cancela un vuelo, lo retrasa de forma importante o te deja en tierra por overbooking. No es un invento moderno ni una ocurrencia pasajera: es la ley que protege al viajero de siempre, al que compra un billete con ilusión y solo pide que se respete su tiempo.

Puestos en contexto, vamos con la opinión de la IATA al respecto.
La IATA ha levantado la voz, ante lo que considera un ataque frontal del Parlamento Europeo a la aviación europea.
Según la asociación, los eurodiputados están empeñados en convertir el EU261 en un monstruo regulatorio aún más caro, más confuso y más inútil, para la mayoría de los pasajeros.
Las deficiencias del reglamento llevan años sobre la mesa, y cuando por fin los gobiernos europeos se atrevieron a mover ficha para equilibrar la situación, elevando los umbrales de compensación, para evitar cancelaciones absurdas y proteger la conectividad, ahora el Parlamento arranca de cuajo esas mejoras. No solo eso: pretende añadir más cargas, más normas y más brindis al sol, como obligar a incluir equipaje de mano gratis… algo que, según la IATA, nadie ha pedido y casi nadie quiere pagar.
Las cifras son demoledoras: menos del 1% de los vuelos se retrasan más de tres horas. Aun así, el 99% de los pasajeros financia un sistema pensado solo para ese 1%. Para la IATA, es un “Robin Hood al revés”: más costes para todos, beneficios para casi nadie.
Willie Walsh, jefe máximo de la IATA, no se ha mordido la lengua.
Denuncia que los políticos están metiéndose “donde no entienden”, encareciendo el transporte aéreo y ahogando la competitividad. Europa, dice, necesita menos teatro regulatorio y más estrategias reales para que la aviación vuelva a respirar.
Y razón no le falta: la conectividad en los grandes mercados europeos crece a paso de tortuga. Francia apenas un 2,2% anual en la última década; Países Bajos, un 2,9%; Alemania, directamente agonizando con un 0,4%.
Y mientras tanto, más impuestos, más multas por usar SAF, más cargas del Pacto Verde… y menos margen para abrir rutas nuevas o mantener las que existen.
La conclusión de la IATA es clara: o Europa pone orden y aligera lastre, o la aviación del continente seguirá perdiendo altura, mientras otros mercados se adelantan.