Hola, Aerotrastornados!
El radar de Begues es un sensor esencial dentro de la red de vigilancia que permite controlar el tráfico aéreo en el noreste de la Península Ibérica. Desde su posición estratégica, alimenta con datos en tiempo real a los sistemas de control que gestionan miles de vuelos cada año en el espacio aéreo catalán.
Los radares de ENAIRE son fundamentales para que los controladores aéreos conozcan con precisión la posición, rumbo y altitud de cada aeronave. Sin ellos, el cielo sería un tablero sin coordenadas. Con ellos, cada movimiento está bajo control.
¿Qué se ha renovado en el radar de Begues?
Los trabajos comenzaron a principios de año con la retirada de las antiguas antenas. Posteriormente se izaron las nuevas estructuras y, como colofón, se instaló el nuevo radomo: la gran esfera que protege el corazón del radar.
El izado del radomo requirió una jornada completa de trabajo y condiciones meteorológicas favorables. No es una operación menor: hablamos de una estructura de gran tamaño que debe ensamblarse con precisión milimétrica a decenas de metros de altura.
Además, el nuevo sistema incorpora tecnología 3D, lo que mejora de forma notable la capacidad de detección y seguimiento de las aeronaves. Esta actualización del radar primario garantiza mejores prestaciones, mayor fiabilidad y una vigilancia más precisa del espacio aéreo.
La duración total de los trabajos de instalación, adaptación y configuración será de aproximadamente seis meses, con previsión de plena puesta en servicio antes de finales de junio.

¿Para qué sirve el radomo de un radar?
El radomo es la esfera que envuelve la antena del radar. Aunque muchos lo identifican como un simple “adorno” arquitectónico, su función es absolutamente crítica.
1. Protección frente a la meteorología
Defiende la antena de la lluvia, el granizo, la nieve y el viento. También la protege frente a impactos externos. En un entorno expuesto como una torre radar, esta protección es esencial para preservar la integridad del sistema.
2. Garantía de calidad de la señal
Está diseñado para que las ondas de radar lo atraviesen con la mínima distorsión o atenuación posible. Es decir, protege sin interferir. Sin un radomo adecuado, la precisión del radar podría verse comprometida.
3. Seguridad en el mantenimiento
Permite que los técnicos trabajen en condiciones seguras y protegidos de las inclemencias meteorológicas. Esto es clave cuando es necesario intervenir con rapidez para devolver el sistema a servicio tras una avería o realizar comprobaciones técnicas en altura.
En definitiva, el radomo no es solo una carcasa: es una pieza estratégica en la operatividad y seguridad del radar.
¿Por qué era necesaria esta actualización?
La renovación del radar de Begues responde a dos objetivos claros:
- Garantizar las prestaciones actuales del sistema.
- Actualizar tecnológicamente el radar primario con mejoras en capacidad y fiabilidad.
En un entorno donde el tráfico aéreo es intenso y la seguridad no admite concesiones, mantener al día los sistemas de vigilancia no es una opción: es una obligación.
¿Cómo se ha garantizado la cobertura durante las obras?
Para evitar cualquier impacto en la vigilancia aérea, ENAIRE ha instalado de forma temporal un radar provisional. Al tratarse de una solución transitoria, este equipo no requiere radomo.
Los datos que genera se integran en la red de vigilancia conectada al Sistema Automatizado de Control de Tránsito Aéreo (SACTA), ubicado en el Centro de Control de Gavà (Barcelona). Desde allí se presta el servicio de control con los máximos estándares de seguridad y calidad, asegurando que la renovación no afecte a las operaciones aéreas.

Un paso más en la modernización de la navegación aérea en España
La renovación del radar de Begues es mucho más que un cambio de antenas y estructuras. Es una inversión en seguridad, en tecnología y en futuro.
Mientras los pasajeros miran por la ventanilla sin pensar en lo que ocurre en tierra, estos gigantes silenciosos siguen cumpliendo su misión. Porque la aviación comercial —la que une ciudades, familias y oportunidades— se sostiene sobre una red invisible de profesionales y sistemas que no pueden fallar.
Y en ese entramado, el radar de Begues vuelve a estar listo para seguir vigilando el cielo.