Hola, Aerotrastornados,

Hoy os traemos un “a bordo de” diferente. Es el primer a bordo de que nos escribe una TCP, como pasajera. Ella es Jessica, amiga personal del blog.

Ante todo me presento, Soy Jessica, tripulante de cabina de pasajeros y la voz en este a bordo de hoy.

Comenzamos desde el aeropuerto de Loiu, en Bilbao. Tras mucho tiempo sin poder volar parece que la sensación cuando llegas al aeropuerto es de un pequeño desierto. Nada más lejos de la realidad, su apariencia se asemeja más al inicio del fin.
En este caso la tímida cola que se percibe en facturación de air France, concretamente en los mostradores 23 y 24, cuando comienzas a facturar la eficacia y rapidez hace que nuestra tímida cola desaparezca, dispersados todos los pasajeros por las diferentes zonas del aeropuerto.

Llega la hora de embarque, puntualmente perfecto, me dirijo por el finger a la puerta del avión, donde nos recibe la sobrecargo con una sonrisa en los ojos y nos ofrece una hoja para rellenar, “Public Health Passenger Locator“, la cual deberemos devolver antes de finalizar el vuelo correctamente cumplimentada.
Inevitablemente, por defecto profesional, te sale la TCP que llevas dentro y le sonríes igualmente, saludándola y presentándote para que sepan que llevan una compañera en el avión.

Una vez sentada tengo que reconocer, que el Embraer, es un avión que a la gente de la aviación nos gusta, bien sea por sus líneas, o su carencia de ruido, tiene ese “je ne sais quoi” que nos atrapa, pero como pasajera reconozco un asiento confortable, limpio y sorprendentemente ancho para lo que es el avión en si.
Mi valoración es más que notable.
Una vez terminado el embarque, nuestra amigable sobrecargo se me acerca y con un guiño de ojos me dice que ha habido un problema en mi boarding pass y mi asiento es el 2A. Yo tan sorprendida como agradecida le acompañó a mi nuevo asiento y mi sorpresa es que mis piernas, largas, pueden estirarse casi por completo.

Según estoy empezando a escribir mi experiencia a bordo, me encuentro con una bandeja de comida y unos ojos azules igual de sonrientes que la primera vez que los vi, ofreciéndome cualquier cosa del bar que se me antojase. Me pedí una Coca-Cola y le volví a dar las gracias. Buscaba algún fallo y todavía no lo había encontrado, pensé quizás la comida….

Un conjunto de cabezas de espárragos trigueros con una salsa de calabaza, y un pollo frío marinado con una vinagreta de pimienta, romero y algo más, que no supe identificar, con un trozo de queso brie, hizo de mi experiencia gastronómica un +1 que añadir al global.

Finalmente, descubro que estamos casi aterrizando ya y yo sigo con mis devaneos en business y soñando despierta como si fuera una estrella de los años 60 volando, hasta su siguiente aventura.

Gracias HOP por mantener ese aire glamuroso de la antigua aviación y crear ese entorno cálido en el que tus tripulantes te hacen sentir que siempre serás bienvenido en casa.

Escrito por

Enrique López R.

Cofundador de este blog, mi pasión son los aviones y contaros todo lo que ocurre en el sector aeronáutico.