Hola, Aerotrastornados!!!

Hoy, un nuevo relato espantoso de Pedro Carvalho. Esperamos que os guste tanto como a nosotros.

Nuestra historia de hoy tiene lugar el 4 de octubre de 1992. Son las 14:40 horas y el Vuelo 1862 de El Al, aerolínea de bandera de Israel, procedente de Nueva York procede a realizar una escala en el Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol, en los Países Bajos.

El avión, un Boeing 747-200, realizará una parada técnica en dicho aeropuerto para reabastecerse de combustible y realizar una serie de operaciones en tierra antes de partir a su destino final: Tel Aviv, en Israel.

Al mando de la aeronave se encuentra el capitán Yitzhak Fuchs. De nacionalidad israelí y 59 años, Fuchs acumula una larga experiencia: más de 25.000 horas de vuelo, 9.500 de ellas en Boeing 747.

Le acompaña el primer oficial y copiloto Arnon Ohad, también israelí y de 32 años. Ohad tiene una experiencia de vuelo de 4.288 horas, 612 de ellas en este tipo de avión.

Completa la tripulación técnica un ingeniero de vuelo, Gedalya Sofer, de 61 años y 26.000 horas de vuelo, 15.000 de ellas en el 747. Al igual que sus compañeros, es también israelí.

Se trata de un vuelo de carga, por lo que no hay auxiliares de vuelo, pero sí un pasajero: Anat Solomon, de 23 años que viaja a Tel Aviv para preparar su boda. Su prometida, Itzik Levi trabaja para El Al y le ha conseguido un pasaje gratis a bordo de este vuelo.

⏰ 18:14 horas

Son casi las 6 y cuarto de la tarde. El jumbo rueda ya hacia la cabecera de la pista 01L desde donde, cinco minutos más tarde, a las 18:21 horas, iniciará la carrera de despegue.

⏰ 18:27 horas

La aeronave está completando la fase de ascenso. Ya van a 6.500 pies y continúan ascendiendo hacia su altitud de crucero. En estos momentos sobrevuelan el lago Gooimeer. Nadie a bordo puede siquiera imaginar que algo espantoso está a punto de ocurrir

⏰ 18:28 horas

De repente, el desastre. El motor nº 3 y su pilón (estructura que sujeta el motor a los puntos de anclaje) se separan bruscamente del ala. Además, al desprenderse, estos elementos colisionan con el motor número 4 provocando que éste también se desprenda. 

El flanco del ala derecha del 747 se ha quedado sin motores. Como consecuencia de ello, el jumbo empieza a perder empuje rápidamente. Además, el conjunto de flaps y slats también ha resultado dañado, pero los pilotos no lo saben, pues desde su posición no tienen visual del ala derecha y creen que se trata de un doble fallo de motor. No son aún conscientes de la gravedad de la situación.

  • El Al 1862: El Al 1862, Mayday, Mayday, Mayday, tenemos una emergencia.
  • ATC: El Al 1862, de acuerdo. Desvíese, KM237, girando a la izquierda hacia 090. El Al 1862, ¿quiere volver a Schiphol? – El Al 1862: Afirmativo, Mayday, Mayday, Mayday.

Tras desviar otro vuelo para dar vía libre al 1862, Control de Tráfico Aéreo facilita vectores para retornar de emergencia al aeropuerto.

⏰ 18:29 horas

  • ATC: El Al 1862, gire a la derecha hacia dos seis cero, tiene campo … detrás de usted… en suroeste, a 1,8 millas de distancia. – El Al 1862: De acuerdo, tenemos fuego en el motor número tres, tenemos fuego en el motor número tres.
  • ATC: De acuerdo, sitúense en dos siete cero a favor del viento. – El Al 1862: El Al 1862: Dos siete cero a favor del viento.

⏰ 18:34 horas

El controlador aéreo trata de proporcionar vectores, pero los pilotos no son capaces de controlar el pesado jumbo que comienza a perder altitud rápidamente mientras se escora hacia un lado.

  • El Al 1862: El Al 1862… ¡perdemos altitud… el avión se escora!
  • ATC: El Al 1862, siga descendiendo hasta 1.500 pies – El Al 1862: El Al, estamos ya en 1.500 y tenemos un problema de control.
  • ATC: Confirme que tiene un problema de control

Pero la aeronave ya se ha escorado hasta alcanzar los 90º respecto de la horizontal. Los pilotos están desesperados. No hay forma de controlar el aparato.

  • El Al 1862: ¡Estamos cayendo! Cayendo… eh… 1862, cayendo, cayendo, cayendo… sube todos los flaps, todos los flaps arriba, baja el tren de aterrizaje…

⏰ 18:35 horas

Finalmente, la tripulación es incapaz de hacerse con la aeronave que cae sin control. Y lo hace en el peor sitio posible. El vuelo 1862 acaba estrellándose contra un edificio de apartamentos de once plantas en el barrio de Bijlmermeer de Ámsterdam, cerca del aeropuerto.

Las cuatro personas que hay a bordo fallecen. También lo hacen otras 39 personas en tierra. Además, como consecuencia del siniestro resultan heridas otras 26, once de ellas de gravedad. La combustión del queroseno y la carga del avión producen un pavoroso incendio cuya temperatura llega a superar los mil grados Celsius. 

Se da la circunstancia, además, aunque esto no se hizo público hasta 1998, que la aeronave transportaba elementos altamente peligrosos, como explosivos, uranio empobrecido y dimetil metilfosfonato, un componente para fabricar gas sarín que, si bien no está clasificado como tóxico, sí puede causar graves daños al inhalarse. Ello provocará serias secuelas físicas a supervivientes y personas que participaron en las labores de rescate.

Se trata del accidente aéreo más grave de la historia de los Países Bajos.

¿Qué ocurrió?

Aunque en un primer momento se especuló con la posibilidad de un ataque terrorista ya que la aeronave cargaba con equipo militar destinado al ejército israelí, muy pronto se abandonaría esta línea de investigación en pro de un problema de tipo mecánico, pues si hubiera sido un atentado, el avión habría quedado destruido en el aire.

La investigación oficial reveló que el diseño y la certificación del pilón del Boeing 747 “resultaron inadecuados para proporcionar el nivel de seguridad requerido”

Además, el sistema para garantizar la integridad estructural mediante inspección también falló, lo que causó en última instancia, probablemente iniciado por fatiga de metal, que el pilón nº 3 y su motor se separaran del ala de tal manera que el pilón nº 4 y el motor nº 4 también se desprendieran. 

Al ser arrancados, se dañaron parte del borde de ataque del ala derecha, así como varios sistemas, lo que dejó a la tripulación con un control muy limitado del avión. Según los investigadores, debido a la escasa capacidad de control, “un aterrizaje seguro se hizo muy improbable, si no prácticamente imposible”.

Y a partir de entonces…

Los accidentes aéreos no ocurren en vano. Cada vez que ocurre uno, se lleva a cabo una exhaustiva investigación no sólo para averiguar qué ha ocurrido y por qué, sino para también tomar medidas para que los hechos que lo han provocado no vuelvan a suceder.

A raíz de este accidente y otros dos muy similares como el del vuelo 358 de China Airlines y el 46E de Japan Airlines), Boeing cambió radicalmente el sistema de anclaje de los motores en el 747.

En concreto, se rediseñaron los pasadores de los anclajes, eliminando la sección débil de menor área. Además, el mismo pasador pasó a fabricarse en acero inoxidable altamente resistente a la corrosión y a la fatiga. 

Asimismo, se mejoró el sistema de soporte del pilón, añadiéndole dos anclajes más en la zona central. 

También se mejoró el sistema de inspecciones, pues si éstas hubieran funcionado adecuadamente, se podrían haber detectado las grietas a tiempo y así haber evitado el accidente.


Sobre el Autor:

Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de Algo espantoso está a punto de ocurrir (LGE Libros, 2021), una obra donde, a lo largo de casi 300 páginas, analiza 25 grandes accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 56.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es

Referencias y fuentes:

Informe oficial del accidente del vuelo 1862 de El Al elaborado por la Nederlands

Aviation Safety Board

Ficha del accidente en Aviation Safety Network: https://aviation-safety.net/database/record.php?id=19921004-2

Entrada sobre el accidente en Wikipedia: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Vuelo_1862_de_El_Al

Artículo de The New York Times (2 oct 1998): Nerve-Gas Element was in El Al Plane Lost in 1992 Crash (Había un elemento de gas nervioso en el avión de El Al que se estrelló en

1992): https://www.nytimes.com/1998/10/02/world/nerve-gas-element-was-in-el-al-planelost-in-1992-crash.html?pagewanted=all

Escrito por

Pedro Carvalho

Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de “¡Preparados para el impacto!” (La esfera de los libros, 2022) y de “Algo espantoso está a punto de ocurrir” (LGE Libros, 2021), dos obras donde, a lo largo de más de 500 páginas, analiza medio de centenar de accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
 Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 70.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
 Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es