Hola, Aerotrastornados !!!

Como cada miércoles, os compartimos el relato espantoso de la semana de nuestro amigo Pedro Carvalho. Esperamos que os guste tanto como a nosotros.

Todo transcurre con normalidad en el vuelo 6502 de Aeroflot que ya prepara su maniobra de aproximación, hasta que su capitán tiene una insólita ocurrencia…

Nuestra historia de hoy tiene lugar el 20 de octubre de 1986. Pasan unos minutos de las dos de la tarde en el Aeropuerto de Ekaterimburgo-Koltsovo, en la antigua URSS y el vuelo 6502 de Aeroflot se prepara para partir rumbo a Grozni, Chechenia con una escala previa en Kuybyshev.

Aeroflot es la aerolínea de bandera y la aerolínea más grande de Rusia. En su época también fue la compañía aérea más importante de la Unión Soviética.

La aeronave es un Tupolev Tu-134, un avión de pasajeros de fuselaje estrecho construido en la Unión Soviética para rutas de corta y media distancia entre 1966 y 1989. Capaz de operar desde aeródromos no asfaltados, este bimotor con motores traseros se inspiró en el Sud Aviation Caravelle de fabricación francesa.

Al mando de la aeronave se encuentra el capitán Alexander Kliuyev. Le acompañan el primer oficial y copiloto Gennady Zhirnov, el navegante Ivan Mokhonko y el ingeniero de vuelo Kyuri Khamzatov. Completan la tripulación tres auxiliares de vuelo.

Además, hay 87 pasajeros, por lo que el total de personas a bordo asciende a 94.

⏰ 15:31 horas

Tras un despegue sin incidentes, realizado a las 14:33 hora local, y un vuelo completamente rutinario de unas dos horas, el vuelo 6502 ya prepara su aproximación a su primer destino: Kuybyshev.

Los pilotos comienzan los preparativos para el aterrizaje. Lo harán en la pista 15. Todo transcurre con normalidad hasta que, de repente, el capitán plantea algo insólito:

“Les apuesto que soy capaz de aterrizar completamente a ciegas. Les propongo que tapen las ventanas de cabina. Seré capaz de guiarme exclusivamente por los instrumentos de a bordo”.

La ocurrencia del capitán Kliuyev es una auténtica locura. Ni el Tu-134, ni el aeropuerto de Kuybyshev cuentan con sistemas de aterrizaje automático. Sin embargo, nadie a bordo parece estar dispuesto a cuestionarle. Es más, todos reciben con algarabía la extraña propuesta.

Kliuyev baja el tren de aterrizaje y despliega los flaps. Sus compañeros ya han bajado las persianas del parabrisas y él ha comenzado su delirante plan.

La aeronave prosigue su descenso. Lo hace ligeramente por encima de la senda de planeo, aunque dentro de los límites aceptables. Sin embargo, algo espantoso está a punto de ocurrir.

⏰ 15:50 horas

El Tupolev cruza el eje de la pista a una altitud de 10 metros a más de 280 Km/h, una velocidad muy superior a la Vref. Un segundo antes de aterrizar, el ingeniero abre las persianas. Sin embargo, es un lapso de tiempo demasiado escaso para que el capitán pueda hacer la transición de vuelo instrumental a visual.

La aeronave aterriza con gran violencia, a 132 metros del  umbral de la pista, con una velocidad vertical de 5 m/s y una fuerza 4,8 g.

Tras dar varios botes, el tren colapsa y el ala izquierda se desprende del aparato. La aeronave empieza a verter combustible a chorros que acaba incendiándose. El avión empieza a girar sobre sí mismo para acabar a más de 200 metros del punto de aterrizaje envuelto en llamas.

De los 94 ocupantes, 60 pasajeros y 3 azafatas mueren en el acto, cinco por heridas y 58 por intoxicación por humo. Tanto el capitán como el copiloto, el ingeniero de vuelo y el navegante sufren tan sólo heridas leves.

Sin embargo, el copiloto, también acabaría falleciendo, según unas fuentes por intoxicación por humo mientras rescataba a los pasajeros y, según otras, víctima de un infarto.

La investigación reveló que en torno a 200 pies del suelo (unos 65 metros) se activó la alarma de proximidad al suelo. Sin embargo, el capitán continuó con el aterrizaje. La aeronave pasó por el borde de la pista a una altura de 10 metros a 1,8 segundos antes de aterrizar.

El descenso a ciegas provocó que la aeronave acabara saliéndose de la senda de planeo y aterrizara a gran velocidad, lo que provocó la catástrofe.

Se da la circunstancia de que control de tráfico aéreo (ATC), al observar el anormal descenso del Tupolev, alertó a Kliuyev hasta en dos ocasiones de que frustrara la aproximación y volviera a elevarse, sin embargo, el capitán ignoró sus advertencias.

Alexander Kliuyev fue condenado a 15 años de prisión.


Sobre el autor:

Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de Algo espantoso está a punto de ocurrir (LGE Libros, 2021), una obra donde, a lo largo de casi 300 páginas, analiza 25 grandes accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 56.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es

Fuentes y referencias:

Ficha del accidente en Aviation Safety Network: https://aviation-safety.net/database/record.php?id=19861020-1&lang=es

Airdisasters.ru

http://airdisaster.ru/database.php?id=73

Entrada sobre el accidente en Wikipedia: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Vuelo_6502_de_Aeroflot

Artículo en Opera News: https://ng.opera.news/ng/en/accident/7946528cd298184675d909ffba839a86

Artículo en Simpleflying: https://simpleflying.com/aeroflot-flight-6502/

Escrito por

Enrique López R.

Cofundador de este blog, mi pasión son los aviones y contaros todo lo que ocurre en el sector aeronáutico.