Hola, Aerotrastornados!!!

De nuevo nuestro amigo Pedro Carvalho nos trae un artículo sobre las relaciones interpersonales en el cockpit y como siempre os lo dejamos por aquí para que podáis debatirlo.

Hace unos días, durante una conversación con un piloto de una aerolínea española, surgió el tema de las relaciones interpersonales dentro del cockpit (la cabina de mando), y nos planteamos qué sucedería si entre los pilotos existiese alguna diferencia personal importante o enemistad fuera del trabajo.
¿Cómo se puede sobrellevar un vuelo o una sesión de entrenamiento ante una situación así?

No hay duda de que siempre se priorizarán los procedimientos y la seguridad de las operaciones, pero la realidad es que somos humanos, tenemos emociones y, en determinadas circunstancias, puede resultar difícil dejarlas de lado a pesar de que cada uno, lógicamente, intentará cumplir con su tarea lo más efectiva y profesionalmente posible.

Que dos personas no tengan feeling es habitual, pero que dos pilotos se lleven mal en un cockpit es algo muy distinto y nada recomendable, aunque se trata de una realidad innegable en el mundo de las relaciones humanas, ya de por sí complejas.

Las aerolíneas esperan de sus pilotos el máximo rendimiento en sus funciones, ya sea durante un vuelo o en la etapa de entrenamiento, en este último caso, tanto por parte de quien recibe instrucción como también de quien la imparte.

La relación entre pilotos durante un vuelo que, por alguna situación personal previa entre ellos no pueda gestionarse de manera adecuada, impactará negativamente afectando la seguridad de la operación. En cambio, durante el entrenamiento, podría afectar el rendimiento y la demostración de habilidades, requiriendo, en su caso, entrenamiento extra con el consiguiente coste adicional para la compañía.

Se espera que todos los pilotos cumplan sus funciones lo más profesionalmente posible,  dejando de lado sus emociones personales, pero como esas situaciones, según me comentó el colega, raramente se producen, es posible que exista la posibilidad de que algún tripulante cambie el vuelo o la fecha de entrenamiento sólo para no tener que coincidir con aquella persona a la que detesta. Sin embargo, que algo sea raro no significa que no pueda darse.

El estudio de los factores humanos dentro de un cockpit surgió a partir de accidentes aéreos ocurridos en los años ´70, en particular con tres de ellos: Eastern 401 en los Everglades (Florida) en 1972, la colisión de KLM y Pan Am en Los Rodeos (Tenerife) en 1977 y United 173 en Portland (Oregón) en 1978.

En el primero de ellos, ocurrido durante la noche del 29 de diciembre de 1972, fallecieron 101 personas. La colisión de Los Rodeos (27 de marzo de 1977) segó las vidas de 583 en el que es, hasta la fecha, el mayor accidente aéreo de la historia. Por último, el de United (28 de diciembre de 1978) mató a 10 de sus 189 ocupantes. Las respectivas investigaciones oficiales llegaron todas a la misma conclusión: una de las causas de los tres accidentes fue el poco entendimiento entre los pilotos.

Para tratar de evitar este tipo de situaciones en el futuro, pues ya sabemos que la máxima y razón de ser de las investigaciones de catástrofes aéreas es poner los medios para que éstas no vuelvan a ocurrir, en 1981, la aerolínea estadounidense United Airlines inició un programa para gestionar los recursos humanos en el cockpit que dio lugar al Cockpit Resource Managment o Gestión de Recursos de Cabina (CRM por sus siglas en inglés).

Desde entonces, todas las compañías aéreas tienen muy en cuenta los factores humanos, dándoles la importancia que merecen, no sólo entre pilotos, sino incluyendo a todos los involucrados en la actividad.

Resumiendo la conversación mantenida, concluyo que un buen piloto profesional nunca debería permitir que sus emociones personales se interpongan al cumplimiento de sus funciones, principalmente en su liderazgo como piloto al mando, instructor o jefe de pilotos, debiendo dar el ejemplo ante quienes de él dependen. Sólo de esta manera, la aviación seguirá manteniendo sus más altos estándares de seguridad.

Escrito por

Pedro Carvalho

Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de “¡Preparados para el impacto!” (La esfera de los libros, 2022) y de “Algo espantoso está a punto de ocurrir” (LGE Libros, 2021), dos obras donde, a lo largo de más de 500 páginas, analiza medio de centenar de accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
 Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 70.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
 Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es