Nueva ruta Barcelona – Salerno con Vueling

Hola, Aerotrastornados!

Hoy, David, spotter con base en el aeropuerto de Barcelona, toma el mando del teclado para redactar con sus propias palabas como vivió la experiencia de volar en el primer vuelo de Vueling entre Barcelona y Salerno.

REVIEW DE LA NUEVA RUTA BARCELONA – SALERNO CON VUELING

El pasado jueves 3 de julio, me desperté con mucha ilusión sabiendo que volaría de nuevo, pero esta vez, no cualquier vuelo, iba a estar a bordo en la ruta inaugural de Vueling: Barcelona – Salerno (BCN-QSR). Cuyo vuelo, para los más aerotrastornados, se operó con un Airbus A320-214 (EC-NUO), con doce años de antigüedad.

Dicha ruta empezó con mal pie, ya que debido a la huelga de los controladores franceses, se retrasó aproximadamente hora y media, y en este aspecto, ni Vueling ni otra compañía restante puede hacer nada dada la excepcional situación. Tan solo quedaba una cosa, tener paciencia, y esperar noticias, no quedaba otra.

Finalmente y como os decía, con hora y media de retraso respecto a la hora de salida estimada, pudimos ya subir a la aeronave, y como amante de la aviación que soy, de la mejor manera que se puede acceder a un avión, con jardinera, ya que este A320 estaba estacionado en remoto. El vuelo no iba lleno; siendo totalmente comprensible debido a que era el primer día de una nueva ruta.

Estando ya a bordo, Vueling nos obsequió a los pasajeros con unas bolsas de tela muy prácticas para el día a día, que incluían en su interior un pequeño neceser, un abanico y un pequeño tríptico ilustrativo sobre los monumentos y la gastronomía de la zona, sin ninguna duda, todo un detalle por parte de la aerolínea.

Y pese a las demoras comentadas anteriormente, toda la tripulación de cabina estuvo de 10, mostrando sus mejor sonrisa y trato ante todo el pasaje a bordo.
Sin duda, me quito el sombrero por todas aquellas personas que trabajan a bordo en este sector tan vocacional, y que velan siempre por nuestra seguridad.

Tras el despegue

Ya en vuelo, durante la ida rumbo a Salerno, con un cielo azul espectacular, tuve la suerte de realizar toda la ruta en cockpit, que bajo mi humilde criterio, la sensación que sientes ahí delante, no tiene nada que ver con lo que te transmite estando en la cabina de pasajeros; toda una experiencia, sin ninguna duda alguna.

En el vuelo de ida era una duración aproximada de una hora y treinta y cinco minutos, pero debido a las condiciones meteorológicas adversas que había en la zona de Roma, tuvimos que hacer alguna que otra espera por la zona de Nápoles, eso sí, viendo increíbles vistas de la Isla de Capri y del famosísimo e imponente Vesubio, así que, como dicen, «no hay mal que por bien no venga».

Finalmente aterrizamos en el Aeropuerto de Salerno Costa d’Amalfi, con una duración de vuelo cercana a una hora y cincuenta minutos.

Después de una corta escala en Salerno y tras realizar todos los preparativos que nos esperaban en el mismo aeropuerto, tocaba volver a casa; no sin comentar el magnífico sonido que pude escuchar de los motores CFM de nuestro A320 a la hora de despegar a toda potencia, ya que actualmente, el aeropuerto de Salerno tiene una pista relativamente corta, alrededor de los 2000 metros de largo.

De vuelta a Barcelona, ahora en cabina de pasajeros, concretamente en el asiento 3F Premium Economy, me pude deleitar con unas grandes vistas de las costas italianas, todo un espectáculo visual sin ninguna duda.

A bordo de este A320 de Vueling, me pude relajar cómodamente en los nuevos y cómodos asientos que portaba el avión; ya que Vueling siempre muestra un gran cuidado a la hora de remodelar el interior de sus aeronaves.

También, a bordo de la aeronave no podría faltar el indispensable safety card, la bolsita anti vómitos y la revista a bordo para que los pasajeros puedan adquirir gran variedad de productos a su disposición: tanto de belleza, electrónica, alimenticios, etc… ofreciendo como dato curioso dentro de su oferta culinaria, el nuevo cóctel edición limitada denominado «Vueling in the clouds«, que rinde homenaje a los lugares o rutas más icónicas de la compañía.

Y ya finalmente llegando a Barcelona, en una tarde medio tormentosa meteorológicamente hablando y aterrizando por la regular configuración 24R del aeropuerto del Prat, siempre es un deleite poder ver por la parte derecha de la aeronave, todo el skyline de la Ciudad Condal, nunca me canso de verlo, y más estando a bordo de Vueling, cuya compañía tiene hub en BCN, de la casa vamos!

Agradecimientos

Y para finalizar esta artículo, me gustaría dar gracias a Quique por darme la oportunidad de realizar esta aventura y sobre todo a Vueling por la experiencia y el maravilloso trato!
A Andrea de prensa, por ser una magnífica acompañante en la ruta, y evidentemente, a toda la tripulación de cabina que voló con nosotros y que nos trató a las mil maravillas!
Desde el comandante Fernando (expiloto de C-130 del Ala 31 en Zaragoza), todo un lujo poder volar con él! A Alejandro, copiloto a bordo, Lola, sobrecargo del vuelo, que me cuidó como la que más y también a cada uno de sus compañeros y compañeras a bordo, Roxanne, Albert y Julia.

Excelente trabajo y buenos vuelos!

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