Hola, Aerotrastornados!
La empresa tecnológica Aistech Space, ha logrado poner en órbita con éxito su nuevo satélite, Hydra 2, lanzado desde la base espacial de Vandenberg, en California, dentro de una misión compartida de SpaceX. Un pequeño artefacto, sí, pero cargado de ambición: marcar el inicio real de su constelación comercial de observación térmica de la Tierra.
Hydra 2 no es un satélite más. Es el fruto de una inversión cercana al millón de euros y supone un salto técnico notable respecto a sus antecesores. Su razón de ser es tan sencilla de explicar como compleja de ejecutar: medir la temperatura del planeta con una precisión nunca antes alcanzada, detectar cambios sutiles y convertirlos en información útil. Información que puede marcar la diferencia entre anticiparse a un incendio forestal o llegar tarde, entre vigilar una infraestructura crítica o perderla de vista.

La gran novedad está en su interior: un telescopio térmico multiespectral de última generación, desarrollado íntegramente por Aistech Space en España y respaldado desde el primer momento por el CDTI. Es, además, el primer satélite con fines comerciales que incorpora una tecnología de este tipo diseñada de principio a fin por la propia compañía.
Tras separarse del lanzador, Hydra 2 ha iniciado las delicadas fases iniciales de su vida en órbita: primero la estabilización, las comunicaciones y la verificación de que todo está donde debe estar; después, el comisionado, ese proceso paciente y meticuloso en el que cada sistema se despierta, se prueba y se calibra. Solo entonces el satélite podrá empezar a cumplir su misión: enviar imágenes térmicas de alto valor que ayuden a entender qué está ocurriendo realmente sobre la superficie terrestre.
Las aplicaciones son tan amplias como necesarias. Desde la detección temprana de incendios forestales hasta el seguimiento de la actividad en infraestructuras estratégicas, pasando por la vigilancia de zonas sensibles o áreas de especial interés. El calor, invisible al ojo humano, se convierte así en una fuente de conocimiento.
Como explica Carles Franquesa, cofundador y consejero delegado de Aistech Space, este lanzamiento es algo más que un logro técnico:
“No solo ponemos en órbita tecnología de vanguardia, sino que abrimos una nueva ventana para comprender nuestro planeta. Transformamos el espacio en una herramienta de precisión al servicio de los grandes retos que tenemos en la Tierra”.
Hydra 2 llega, además, en un momento clave para la compañía.
Aistech Space se encuentra cerrando una ronda de inversión Serie B que superará los 45 millones de euros y ya tiene en el calendario seis nuevos lanzamientos previstos para este mismo 2026. La hoja de ruta es clara: entre 2027 y 2030, desplegar una constelación de 48 satélites y alcanzar unos ingresos que superen los 150 millones de euros a final de la década.
Mientras tanto, Hydra 2 ya orbita en silencio, mirando la Tierra desde lo alto, midiendo su pulso térmico. Porque a veces, para entender lo que ocurre aquí abajo, no queda más remedio que alejarse unos cientos de kilómetros y observar con calma.