Hola, Aerotrastornados!
Las principales asociaciones de aerolíneas europeas y mundiales han alzado la voz. Airlines for Europe (A4E), la European Regions Airline Association (ERA) y la IATA han expresado su profunda preocupación ante el último movimiento del Parlamento Europeo, que podría recortar la libertad de elección del pasajero y debilitar gravemente la competitividad de la aviación europea.
El detonante ha sido la reciente votación del Comité de Transportes y Turismo (TRAN) del Parlamento Europeo, que ha decidido mantener su postura más dura en la reforma del reglamento EU261, el marco que regula los derechos de los pasajeros aéreos en la Unión Europea. Todo ello, ignorando datos claros que demuestran que los viajeros valoran mucho más la puntualidad, el precio y la conectividad que nuevas compensaciones económicas que acabarán, inevitablemente, encareciendo los billetes.
Un reglamento ya asfixiante para las aerolíneas europeas
El EU261 ya impone a las aerolíneas europeas las obligaciones más estrictas del mundo en materia de compensaciones. Un sistema que, según el propio sector, no responde a lo que realmente piden los pasajeros y que supone una carga anual de 8.100 millones de euros para aerolíneas y consumidores.
La Comisión Europea pretendía, con esta revisión, reajustar el equilibrio: proteger al pasajero sin estrangular a un sector clave para la economía, la cohesión territorial y la conectividad del continente. Sin embargo, el Parlamento parece caminar en dirección contraria.

Más costes, mismos problemas… y vuelos más caros
Las aerolíneas lo tienen claro: pasajeros y compañías comparten el mismo objetivo.
Un sistema aéreo sólido, puntual, asequible y fiable. Pero añadir nuevas cargas financieras y operativas no ataca el verdadero origen de los retrasos, que sigue estando en la falta de infraestructuras adecuadas y en un control del tráfico aéreo europeo saturado y fragmentado.
El resultado será previsible: menos rutas, menos frecuencias, billetes más caros y una Europa peor conectada, especialmente en regiones periféricas donde el avión no es una opción, sino una necesidad.
Las grandes alertas del sector aéreo
Las asociaciones han señalado varios puntos críticos que el Comité TRAN parece haber pasado por alto:
- Ausencia total de un estudio de impacto: en plena crisis de competitividad europea, imponer nuevos costes sin analizar su efecto en precios y viabilidad de rutas es, sencillamente, irresponsable.
- Contradicción con lo que piden los pasajeros: los viajeros prefieren llegar tarde antes que no llegar. El actual umbral de tres horas para compensaciones no permite, en muchos casos, operar un avión de sustitución con tripulación completa. Elevar ese límite facilitaría que el vuelo salga, aunque sea con retraso.
- Desprecio por la realidad operativa: propuestas sobre el equipaje de mano ignoran la capacidad real de las cabinas, el riesgo de retrasos adicionales y el aumento de peso… y emisiones.
- Definición confusa de “circunstancias extraordinarias”, sin tener en cuenta lo que supone operar vuelos de forma segura y eficiente en el mundo real.
Un llamamiento a la sensatez
A4E, ERA e IATA piden a los legisladores europeos volver a una posición realista, aclarar las reglas existentes y preservar la aviación como un medio accesible, competitivo y esencial para Europa.
Porque proteger al pasajero no debería significar castigar al transporte aéreo, ni poner en riesgo décadas de progreso, conectividad y democratización del vuelo.
La aviación europea necesita reglas claras, no cadenas nuevas. Y Bruselas haría bien en recordarlo antes de que el precio lo paguemos todos.