Hola, Aerotrastornados!
En este artículo os hablamos de la lucha contra incendios en Argentina.
La provincia argentina de Río Negro ha incorporado un helicóptero pesado Sikorsky S-61N para reforzar las tareas de extinción de incendios forestales en la Patagonia norte, en un contexto de elevada actividad durante la campaña estival.
La aeronave, operada por la compañía AeroGuardian, fue contratada a comienzos de enero para dar respuesta a los focos activos en la región, especialmente en áreas cercanas al Parque Nacional Los Alerces y localidades como Cholila, Epuyén o El Hoyo.
Actualmente, el helicóptero tiene su base en el aeródromo de El Bolsón, desde donde opera durante toda la jornada diurna en misiones de descarga de agua, patrullaje y detección de nuevos focos.

Capacidad de carga y versatilidad operativa
El S-61N destaca por su capacidad de transporte y su rendimiento en condiciones exigentes. Está equipado con un sistema Bambi Bucket con capacidad de hasta 4.500 litros, suspendido bajo el fuselaje, que permite realizar descargas tanto parciales como completas según las necesidades operativas.
Esta flexibilidad mejora la precisión en la lucha contra el fuego y optimiza el uso del agua, reduciendo descargas innecesarias. Además, el helicóptero puede transportar hasta 19 personas, lo que facilita tanto el traslado de brigadistas como posibles evacuaciones.
Operación en condiciones adversas
Uno de los aspectos clave de esta aeronave es su capacidad para operar en condiciones meteorológicas complejas, habituales en la Patagonia. El S-61N puede volar con vientos de hasta 50 nudos, un factor determinante en una región donde las ráfagas intensas condicionan otras operaciones aéreas.
Durante las primeras semanas de servicio, el helicóptero ya ha participado en incendios activos en la provincia de Chubut, apoyando las tareas del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF).
Contrato y despliegue
El contrato contempla una duración inicial de 120 días e incluye no solo la aeronave, sino también tripulaciones especializadas —con pilotos internacionales y personal técnico—, así como medios logísticos de apoyo para garantizar la operatividad continua.

Entre los requisitos establecidos por la provincia figuraban una capacidad mínima de descarga de 4.000 litros y el transporte de al menos 15 personas, parámetros que el S-61N supera.
Además de las misiones de descarga de agua, el helicóptero puede emplear retardantes químicos para frenar el avance de las llamas, ampliando su capacidad de respuesta en escenarios de alta complejidad.