Hola, Aerotrastornados!
No es solo comida. Es memoria. Es paisaje.
Nandu Jubany, reconocido por su estrella Michelin y por su defensa de la cocina de proximidad, se convierte en el primer chef catalán en colaborar con la aerolínea. Su propuesta lleva a bordo una cocina que no renuncia a sus raíces: producto de temporada, técnica tradicional y ese equilibrio difícil entre lo clásico y lo contemporáneo.
El resultado es un menú de tres platos que busca emocionar incluso a 10.000 metros de altura. Porque cocinar en un avión no es replicar un restaurante: es reinterpretarlo.

Platos con alma: del fricandó al suquet
Presentados en su restaurante barcelonés PUR, los nuevos menús son un homenaje a la cocina catalana más honesta.
Entre los platos destacan:
- Fricandó de ternera, guisado lento con setas y salsa profunda, de esas que piden pan
- Suquet de rape, con ese fondo marinero de tomate y ajo que sabe a Mediterráneo
- Ingredientes de proximidad: gambas, verduras de temporada y pollo de granja
Todo ello adaptado cuidadosamente para mantener sabor y textura en un entorno donde la presión y la humedad juegan en contra.

Cocinar para volar: el reto invisible
Detrás de cada plato hay meses de pruebas. Degustaciones. Ajustes casi invisibles.
El chef, junto a Singapore Airlines y su socio de catering Gate Gourmet, ha trabajado cada receta para que sobreviva —y brille— en cabina. Se han recalibrado salsas, intensificado matices y afinado técnicas para que el pasajero reciba algo más que comida: una experiencia.
En palabras del propio Jubany, se trata de “replantear cada plato para que inspire en el aire como lo hace en tierra”.

Cuatro estaciones, cuatro menús
La propuesta no se detiene en un único servicio. Habrá cuatro menús de temporada a lo largo del año, todos acompañados por la reconocida selección de vinos de la aerolínea.
Una evolución constante, como debe ser la buena cocina: viva, cambiante, ligada al tiempo.
Barcelona despega hacia Singapur… con sabor propio
Para Kevin Lee, director general de la aerolínea en España y Portugal, esta colaboración supone algo más que una mejora del servicio: es llevar Cataluña a bordo.
Y quizá ahí está la clave.
Porque en un mundo donde volar se ha vuelto rutina, propuestas como esta recuerdan lo esencial: viajar sigue siendo descubrir. Y ahora también, saborear.