Un A340 de Swiss, podría ser expuesto en un museo Suizo

Hola, Aerotrastornados!

Hay aviones que, cuando dejan de volar, desaparecen. Se desmontan, se aprovechan sus piezas y, poco a poco, aquella máquina que durante años cruzó océanos y transportó a miles de pasajeros termina convertida en un recuerdo. Pero algunos tienen más suerte.

Ese podría ser el caso de uno de los Airbus A340-300 de SWISS, que tiene por delante una segunda vida muy diferente: convertirse en una pieza de museo y contar a las próximas generaciones cómo era viajar en uno de los grandes cuatrimotores de largo radio de la aviación comercial.

SWISS ha anunciado su intención de donar el último Airbus A340-300 de su flota al Swiss Museum of Transport de Lucerna, donde podría quedar expuesto de forma permanente. Eso sí: todavía no está todo hecho. Ni mucho menos.

A340 Swiss

El final de una época para SWISS

El Airbus A340 forma parte de la historia moderna de SWISS.

Durante años, este enorme cuatrimotor fue uno de los protagonistas de la flota de largo radio de la compañía suiza y hay un detalle que hace especialmente interesante su retirada.

El A340 es el último tipo de avión con cuatro motores que permanece en la flota de SWISS.

Su desaparición supone, por tanto, algo más que la retirada de un modelo concreto. Es el final de una época.

Durante décadas, los grandes aviones de largo radio con cuatro motores fueron una imagen habitual en los aeropuertos internacionales. Boeing 747, Airbus A340, Airbus A380, McDonnell Douglas DC-10, Lockheed L-1011…

Hoy, sin embargo, la aviación comercial apuesta mayoritariamente por grandes bimotores, mucho más eficientes en consumo y costes operativos.

Los Boeing 777 y 787, los Airbus A330 y A350 han ido ocupando el lugar que anteriormente correspondía a los grandes cuatrimotores.

Por eso, cada vez que uno de estos aviones encuentra una segunda vida como pieza de museo, estamos conservando también una parte de la historia de la aviación comercial.

Un avión que no terminará simplemente aparcado

El proyecto de SWISS y el Swiss Museum of Transport tiene otro detalle interesante.

La idea no es simplemente llevar el A340 hasta Lucerna, aparcarlo en una explanada y colocar delante una placa explicativa. El museo quiere integrar el avión en su exposición de Aviación y Viajes Espaciales y convertir su interior en parte de la experiencia. Los visitantes podrán entrar en el avión y descubrir cómo es por dentro uno de estos grandes aviones de largo radio.
De esta manera, el A340 se convertiría en algo más que una pieza estática: sería una especie de cápsula del tiempo de la aviación comercial. Y tiene bastante sentido que termine precisamente en este museo.

El A340 tendrá un vecino muy especial

El Swiss Museum of Transport ya cuenta en su colección con otro gigante de cuatro motores que forma parte de la historia de la aviación suiza.

Se trata de un Convair 990 “Coronado” de Swissair.

El Convair 990 pertenece a una generación muy anterior. Entró en servicio comercial a comienzos de los años 60 y representa aquella época en la que los grandes reactores comenzaban a revolucionar los viajes internacionales.

Por W. Bulach – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=57283663

El futuro A340 representa varias décadas posteriores.

Entre ambos aviones hay una auténtica evolución tecnológica: del nacimiento de la aviación comercial a reacción de largo alcance hasta los grandes aviones capaces de transportar pasajeros durante muchas horas con una eficiencia que los pioneros de los años 60 difícilmente habrían imaginado.

Por eso, tener ambos aviones juntos resulta especialmente interesante desde el punto de vista histórico.

Y ahora viene el problema: ¿Cómo se lleva un A340 hasta Lucerna?

Aquí es donde esta historia deja de ser una simple donación.

Porque trasladar un avión comercial de este tamaño por carretera no es precisamente como cambiar de domicilio. El A340 pesa alrededor de 125 toneladas e el objetivo es trasladarlo desde el aeropuerto de Zúrich hasta el Swiss Museum of Transport, en Lucerna.
Para conseguirlo serán necesarios estudios de viabilidad, soluciones de transporte especiales, modificaciones estructurales y una coordinación muy precisa con las autoridades.
El avión tendrá que abandonar el aeropuerto, recorrer el trayecto hasta el museo y finalmente ser colocado con precisión en los terrenos de la exposición. Todo ello sin olvidar una pequeña cuestión: las carreteras, puentes, curvas, gálibos y demás infraestructuras tienen que estar preparados para semejante criatura.

No es exactamente un camión de reparto. La propia SWISS y el museo califican el proyecto como una operación logística y técnica de enorme complejidad.

SWISS ha anunciado que donará el avión, pero será el Swiss Museum of Transport quien tendrá que asumir los costes relacionados con su transporte, las obras estructurales necesarias y la creación de la experiencia para los visitantes. La estimación actual habla de varios millones de francos suizos, en la parte alta de un solo dígito. Para financiarlo, el museo está buscando el apoyo de fundaciones, empresas y patrocinadores privados.
El objetivo es conseguir la financiación necesaria antes de que termine 2026. Solo entonces se podrá confirmar definitivamente que el A340 puede realizar su último viaje.

¿Cuándo llegará el A340 a Lucerna?

La intención de SWISS es bastante clara: que el avión llegue a Lucerna a comienzos de 2028. Pero hay que poner un asterisco importante. A día de hoy, el traslado todavía no está garantizado.

Antes tienen que cerrarse tres grandes cuestiones:

  • La viabilidad técnica y logística del transporte.
  • Los permisos necesarios.
  • La financiación del proyecto.

Hasta que esos tres elementos estén asegurados, SWISS y el museo no podrán dar luz verde definitiva al traslado. Así que, por ahora, el futuro del A340 como pieza de museo está previsto, pero no confirmado al 100 %.

El último viaje de un gigante de cuatro motores

Y quizá sea precisamente eso lo que hace tan especial esta historia.

Durante años, un A340 de SWISS podía encontrarse volando miles de kilómetros sobre Europa, Asia, América o África. Su hábitat natural eran los aeropuertos internacionales. Su trabajo era transportar pasajeros. Su paisaje eran las nubes.
Pero si todo sale como está previsto, el último viaje de este A340 será completamente diferente. No habrá una ruta de largo radio. No habrá pasajeros esperando en una puerta de embarque. No habrá cuatro motores rugiendo durante el despegue.

El avión abandonará el aeropuerto de Zúrich y comenzará un último trayecto… por tierra hasta Lucerna.

Y allí podría quedarse durante muchos años.

¿Por qué es importante conservar un A340?

Puede parecer extraño conservar un avión comercial relativamente moderno. Al fin y al cabo, todavía podemos ver A340 volando por diferentes partes del mundo. Pero la historia de la aviación cambia mucho más rápido de lo que parece. Los aviones que hace 20 o 30 años eran habituales en cualquier aeropuerto hoy son cada vez más difíciles de encontrar. Y el A340 tiene además una característica que pronto será puramente histórica dentro de SWISS: cuatro motores.

La tendencia de la aviación comercial es inequívoca.

Más eficiencia, menos consumo y grandes bimotores capaces de realizar vuelos que hace décadas exigían cuatro motores. El A340 fue una parte fundamental de esa transición. Conservar uno permite mantener vivo el recuerdo de una época en la que los grandes vuelos intercontinentales estaban dominados por auténticos gigantes de cuatro motores.

Un museo para recordar cómo volábamos

El proyecto también tiene algo especialmente bonito desde el punto de vista aeronáutico. Un museo de aviación no debería limitarse a conservar aviones antiguos. También debería explicar cómo y por qué cambiaron las cosas y un A340 puede hacerlo perfectamente.

Un visitante podrá contemplar el Convair 990 de Swissair y, unos metros más allá, encontrarse con un Airbus A340. Dos aviones de cuatro motores. Dos épocas completamente diferentes. Dos maneras de entender el transporte aéreo Y entre ellos, varias décadas de evolución tecnológica.

Eso convierte al futuro A340 del museo de Lucerna en algo más interesante que un simple avión retirado. Es un pedazo de la historia de la aviación suiza.

Porque algunos aviones dejan de volar.

Pero los grandes aviones nunca dejan de contar historias.

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