IATA actualiza sus normas para 2027

Hola, Aerotrastornados!

Cuando pensamos en lo que transporta un avión, normalmente pensamos en pasajeros y maletas. Sin embargo, bajo nuestros pies, en las bodegas, viaja un auténtico universo de mercancías: desde baterías y dispositivos electrónicos hasta animales vivos, medicamentos, productos perecederos o mercancías que requieren un tratamiento especialmente cuidadoso.

Y para que todo ello pueda viajar de forma segura existe una enorme cantidad de normas, procedimientos y controles que el pasajero normalmente nunca llega a ver.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) acaba de actualizar sus principales manuales para las operaciones de carga y handling de cara a 2027, incorporando nuevos requisitos relacionados con las baterías, el transporte de animales, las mercancías peligrosas y, cada vez más, la digitalización y la inteligencia artificial.

No es una actualización menor. Detrás de estos cambios se encuentra buena parte de la transformación que está viviendo la aviación: nuevas tecnologías, nuevas formas de almacenar energía y procesos cada vez más automatizados.

Las baterías siguen siendo uno de los grandes retos para la aviación

Uno de los apartados que más llama la atención en las nuevas normas es el relacionado con las baterías, especialmente las de litio.

Su presencia en nuestra vida cotidiana no ha dejado de crecer. Teléfonos móviles, ordenadores, cámaras, herramientas, bicicletas eléctricas, patinetes o baterías externas forman parte de nuestro equipaje habitual.

El problema es que una batería puede convertirse en un riesgo importante si se daña, se sobrecalienta o entra en cortocircuito. Y cuando hablamos de aviación, donde el espacio y las condiciones de transporte son muy diferentes a las de tierra, el control de estos productos resulta especialmente importante.

La nueva edición de las Dangerous Goods Regulations (DGR) de IATA incorpora, entre otras cuestiones, nuevas aclaraciones sobre los requisitos de embalaje y actualiza las restricciones relacionadas con baterías de repuesto y power banks.

También se introducen nuevos requisitos para las ayudas a la movilidad propulsadas por baterías de litio.

Especialmente relevante es el caso de los dispositivos que superan los 300 Wh, para los que se establecen nuevas obligaciones para los operadores.

Esto afecta directamente a un ámbito cada vez más habitual en los aeropuertos: el transporte de sillas de ruedas y otros dispositivos de movilidad eléctricos.

Las baterías de sodio llegan también a las normas aeronáuticas

Pero el mundo de las baterías está cambiando y la aviación tiene que adaptarse a ello.

Las nuevas normas de IATA contemplan por primera vez disposiciones específicas para baterías híbridas que combinan células de iones de litio y de iones de sodio, además de introducir cambios en las instrucciones de embalaje para baterías de sodio y baterías prototipo.

Puede parecer un detalle muy técnico, pero es una señal interesante de hacia dónde se dirige la industria.

La aviación no puede establecer procedimientos pensando únicamente en la tecnología que existe hoy. A medida que aparecen nuevos sistemas de almacenamiento energético, las normas que regulan su transporte tienen que evolucionar con ellos.

También se aclaran determinadas excepciones al límite de cuatro pilas o dos baterías en algunos envíos y se introduce un nuevo requisito para que determinadas marcas de baterías aparezcan en la misma superficie del paquete que las etiquetas de peligro correspondientes.

Transportar animales en avión también requiere procedimientos cada vez más precisos

Otra de las áreas actualizadas por IATA es el transporte de animales vivos.

Las nuevas ediciones de las Live Animals Regulations (LAR) incorporan, entre otras novedades, la inclusión de animales de laboratorio libres de patógenos específicos dentro de sus listados de especies.

También se ha trabajado en la estandarización de la terminología y de las unidades de medida utilizadas para definir los requisitos de los contenedores.

Puede parecer algo puramente administrativo, pero en el transporte aéreo de animales cada detalle cuenta. El tamaño y las características del contenedor, las condiciones de la bodega o los procedimientos de manipulación forman parte de una cadena en la que la seguridad del animal depende de que todos los actores trabajen siguiendo criterios comunes.

Las nuevas normas también actualizan los procedimientos de limpieza y desinfección de los compartimentos de carga de los aviones.

Además, IATA anuncia la disponibilidad de una versión en portugués de estas regulaciones después de que Brasil haya adoptado las LAR.

La inteligencia artificial empieza a entrar en la carga aérea

Probablemente uno de los cambios más interesantes de esta actualización no está relacionado directamente con una nueva mercancía, sino con cómo se gestionan todas estas operaciones.

IATA está llevando sus manuales hacia un entorno cada vez más digital y anuncia que estas herramientas incorporarán progresivamente capacidades basadas en inteligencia artificial.

El objetivo es que las normas no sean simplemente enormes documentos que los profesionales consultan cuando tienen una duda, sino que puedan integrarse directamente en los procesos operativos.

Es un cambio de filosofía importante.

La información que durante décadas ha estado recogida en manuales y procedimientos empieza a convertirse en herramientas digitales capaces de acompañar al profesional durante una operación.

De los manuales a las herramientas digitales

Entre las herramientas que IATA está desarrollando o actualizando encontramos varias aplicaciones destinadas a automatizar diferentes procesos.

LAR Verify, por ejemplo, permite realizar comprobaciones automatizadas de cumplimiento de las normas para los envíos de animales vivos.

Por su parte, e-Battery Shipping Regulations (e-BSR) incorpora nuevos escenarios interactivos para ayudar a clasificar los envíos de baterías.

En el ámbito de las mercancías peligrosas aparece DG Digital, un módulo de DG Autocheck diseñado para crear y gestionar las declaraciones del expedidor de mercancías peligrosas.

La versión digital de las propias Dangerous Goods Regulations también recibe mejoras destinadas a facilitar la navegación y el acceso a la información.

Y hay otra herramienta especialmente interesante: Digital Load Verification (DLV).

Menos errores de carga y menos retrasos

La carga de un avión no consiste simplemente en colocar cajas dentro de una bodega.

Cada elemento tiene una ubicación determinada y el peso y distribución de la carga son factores fundamentales para garantizar que el avión pueda operar dentro de sus parámetros.

Por eso, la verificación de la carga es una parte crítica de las operaciones de tierra.

Según IATA, su herramienta Digital Load Verification permite reducir los errores relacionados con la carga en más de un 80% y los retrasos vinculados a las operaciones de carga en hasta un 30%.

Son cifras que ayudan a entender hacia dónde se dirige el handling aeroportuario: menos procesos manuales, más comprobaciones digitales y una mayor integración entre los diferentes sistemas que intervienen antes de que un avión cierre sus puertas y abandone la plataforma.

La biometría también llega a las operaciones de tierra

La digitalización no se limita a la carga.

La nueva edición del Airport Handling Manual (AHM) incorpora nuevas recomendaciones relacionadas con el uso de la biometría en los procesos de viaje sin contacto.

No se trata únicamente de reconocer al pasajero mediante sus características biométricas. IATA también aborda los diferentes puntos de contacto del proceso y cuestiones relacionadas con la privacidad y los aspectos éticos de estas tecnologías.

Es otro ejemplo de cómo el aeropuerto del futuro se está construyendo poco a poco.

El pasajero podrá encontrar cada vez más procesos en los que no tenga que enseñar físicamente una tarjeta de embarque o documentación, mientras que detrás de esa experiencia aparentemente sencilla habrá una compleja infraestructura digital encargada de verificar su identidad y gestionar su paso por el aeropuerto.

¿Y si las máquinas empiezan a moverse solas alrededor del avión?

Hay otro cambio en el Airport Handling Manual que merece atención: las nuevas disposiciones relacionadas con el uso de equipos autónomos de asistencia en tierra cerca de los aviones.

Los vehículos y equipos utilizados en plataforma forman parte de uno de los entornos más complejos de un aeropuerto.

En pocos metros pueden coincidir un avión de cientos de toneladas, vehículos de catering, camiones de combustible, escaleras, tractores de equipaje, equipos de push-back y decenas de trabajadores.

La introducción progresiva de equipos capaces de operar de forma autónoma obliga a establecer nuevos procedimientos para garantizar que estas máquinas puedan trabajar alrededor de las aeronaves de manera segura.

La automatización, por tanto, empieza a salir de las terminales para llegar directamente a la plataforma.

La aviación del futuro también se está construyendo en la bodega

A primera vista, una actualización de los manuales de IATA puede parecer un asunto reservado a especialistas en carga y operaciones aeroportuarias.

Pero si se mira con un poco más de perspectiva, cuenta una historia mucho más interesante.

La aviación está cambiando por dentro.

Las nuevas baterías obligan a revisar los procedimientos de transporte. Los animales requieren sistemas de control cada vez más precisos. La biometría transforma la relación del pasajero con el aeropuerto. Los equipos autónomos empiezan a compartir espacio con los aviones en plataforma y la inteligencia artificial comienza a integrarse en las herramientas que utilizan los profesionales.

Y todo ello tiene un objetivo común: hacer que las operaciones sean más seguras, eficientes y predecibles.

Quizá el pasajero nunca llegue a ver ninguna de estas tecnologías en funcionamiento.

Pero cada vez que un avión despega con cientos de pasajeros y toneladas de carga a bordo, detrás hay una enorme cadena de procedimientos destinada a que todo esté exactamente donde debe estar.

La revolución tecnológica de la aviación, en definitiva, no ocurre solamente en la cabina de pasajeros.

También está ocurriendo en la bodega, en la plataforma y en todos esos lugares que normalmente quedan fuera de nuestra vista.

Y las nuevas normas de IATA para 2027 son una buena muestra de cómo esa transformación ya está en marcha.

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