Hola, Aerotrastornados:

Hace pocos días, os contamos que Singapore Airlines había obtenido el permiso para ofrecer billetes en su salto entre Barcelona y Milán Malpensa. Hoy os queremos explicar como lo hemos vivido en primera persona, a bordo de su clase ejecutiva.

El vuelo entre Barcelona y Milán tiene una duración de hora y media aproximadamente y si os situáis en el lado izquierdo del avión, veréis toda la costa sur de Francia y los Alpes, que en invierno, llenos de nieve, son un espectáculo para la vista.

Llegamos al Aeropuerto de Barcelona sobre las 8:30am, con tiempo de sobra antes del embarque y fuimos a sus mostradores de facturación, donde cuentan con dos filas para turista y una para business class.
Singapore Airlines tuvo la gentileza de invitarnos a probar su clase ejecutiva y por tanto, usamos su mostrador destinado en exclusiva.
Ya en el mostrador, el trato fue excelente, la gestión del check-in rápida y amablemente nos explicaron por donde pasar el control de seguridad especifico para pasajeros business. Así mismo, nos informaron que podíamos acceder a la sala vip del aeropuerto.

En el aeropuerto de Barcelona, para acceder a los vuelos no Schengen, como en este caso, ya que el vuelo termina en Singapur, hay que pasar el control de pasaportes, posterior al control de seguridad.
Para los pasajeros europeos de Singapore Airlines, con destino Milán, no es necesario viajar con pasaporte, simplemente presentado el DNI en el control policial, es suficiente.

Tras estos dos controles, ya estamos en el lado aire de vuelos No Schengen y podemos acceder a la Sala Vip, si nos sobra tiempo antes del vuelo.

Llegó el momento de embarcar y llegaron los nervios. ¿Os pasa también que cuando vais a embarcar en un vuelo nuevo o especial, estáis nerviosos como si jamas hubieseis volado?

Los pasajeros Business embarcamos en primer lugar y fuimos los primeros, literalmente, en llegar al avión.

Ya a bordo del majestuoso A350 de Singapore Airlines, la clase business se presenta muy elegante, moderna y funcional.
La tripulación te da la calurosa bienvenida y te guarda la chaqueta en un armario.

El asiento, que destaca por su amplitud, te da la sensación de privacidad, de recogimiento, ya que una vez acomodado, la cabeza queda protegida por la estructura y no ves el pasillo.

Personalmente, algo que nos encantó, es que todo queda cerca, todo queda a mano en los asientos Business de Singapore Airlines.
En otras clase Business, la pantalla y algunos otros espacios para guardar objetos, quedan lejos al alcance del pasajero y aquí no sucede esto, aquí está todo cerca y de fácil acceso.

Durante el embarque del resto del pasaje, la tripulación se presentó, nos dieron un kit de desinfección individual, tan famoso en estos tiempos y nos ofrecieron una bebida previa al despegue.
Así mismo, nos informaron del menú frío que tenían a bordo, pudiendo elegir entre nos tipos de bocadillos, así como elegir la bebida con la que queríamos acompañar el desayuno. Tomaron nota y se marcharon.

La gran pantalla, de verdad, enorme! No es táctil y se domina un mando interactivo situado a un lado del asiento.
El sistema interactivo de Singapore Airlines es moderno, atractivo para la vista, con películas, series, juegos y hasta un buen servicio de seguimiento en vivo del vuelo, con toda la información actualizada para saber en todo momento, situación, altitud y velocidad del vuelo.

Despegamos en hora del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, por la pista 25L y como el avión no iba muy lleno, la rotación fue temprana y nos fuimos al aire sin apenas notar los motores a toda potencia, por lo bien silenciado que está el Airbus A350.

Ya en el aire, y mientras alcanzábamos la altitud de crucero, llegó el desayuno, presentado en un elegante plato frío.
Ahí desplegamos la enorme mesa que está escondida en un lateral del asiento y en la que sobra espacio para comer muy cómodamente.

Tras desayunar, nos levantamos para descubrir un poco más de la Business de Singapore Airlines a bordo del A350.

Lo baños, no son más amplios que los de turista, pero si nos llamó la atención la cantidad de detalles, de enseres de baño, a disposición de los pasajeros. Cuchillas de afeitar de las buenas (de las de 3 hojas) peines, cepillos de dientes y demás, que para los que hagan el vuelo largo hasta Singapur, podrán llegar a destino aseados completamente, como recién salidos de casa.

Como os decíamos al principio, la clase Business de Singapore Airlines es muy elegante y crea un entorno agradable y tranquilo en el que relajarse y dejarse llevar cómodamente al destino.

Ya de vuelta en nuestro asiento, reclinamos el asiento, sin llegar al nivel cama total, pero sí muy reclinado disfrutamos de la comodidad hasta el momento en que el piloto encendió la señal de cinturones.


Como veis, os podéis poner en varias posiciones, que os sobrará espacio para volar cómodamente.

Y ya, en descenso, volvimos a la posición original del asiento, hasta llegar a Milan, donde aterrizamos antes de la hora prevista . Tanto el descenso como el aterrizaje, fueron súper cómodos, gracias a la tecnología del Airbus A350, qué, dotado de los últimos avances en tecnología, hacen que el pasajero apenas note los movimientos, ni los ruidos externos del avión.

CONCLUSIONES

Merece mucho, mucho la pena darse el capricho y volar en Business de Singapore Airlines entre Barcelona y Milan.
Para los que nos encanta volar, es una buena oportunidad para descubrir su servicio a bordo, la comodidad y privacidad que brindan sus aviones, por el precio al tratarse de un vuelo corto.
Cierto es que no da tiempo a probar a fondo la Business, no da tiempo a acostarse, pero para volar de manera diferente y disfrutar por un día, os lo recomendamos al 100%.

Escrito por

Enrique López R.

Cofundador de este blog, mi pasión son los aviones y contaros todo lo que ocurre en el sector aeronáutico.