Hola, Aerotrastornados!!!

Este verano, gracias a las RRSS estamos aprendiendo un montón de terminología aeronáutica que vamos a incluir en una enciclopedia aérea. Primero, la PTU, luego vino el ILS y hoy aprenderemos de la mano de nuestro amigo Pedro Carvalho, sobre el TCAS, el sistema anticolisión de los aviones.

El pasado fin de semana, las redes sociales comenzaron a arder tras una preocupante noticia emitida por un medio de comunicación de Ecuador. Según este medio, dos aviones estuvieron a punto de colisionar en el aire dentro del espacio aéreo del aeropuerto de Guayaquil. Si esto hubiera ocurrido, más de 200 personas podrían haber muerto.

Pero toda esta alarma generada ¿está realmente justificada? ¿De verdad algo espantoso estuvo a punto de ocurrir?

No, en absoluto. Voy a contaros lo que pasó y de camino os presento a nuestro amigo el TCAS.

En 1986 tuvo lugar en Cerritos, muy cerca de Los Ángeles, en EEUU, un grave accidente aéreo que costó la vida a 82 personas. Una pequeña Piper Cherokee, que entró por error a una zona restringida del espacio aéreo, colisionó en pleno vuelo con un DC9 de Aeroméxico. Analicé este accidente en uno de mis habituales hilos de Twitter.

Algo en lo que me gusta insistir es que, aunque un accidente aéreo es siempre una desgracia, cada vez que ocurre uno, se lleva a cabo una exhaustiva investigación que tiene como objetivo determinar qué ha pasado y por qué, así como tomar medidas para que no vuelva a ocurrir.

Todos los accidentes aéreos traen consigo importantes cambios, pero el de Cerritos trajo consigo uno fundamental: se hizo obligatoria la instalación en todas las aeronaves civiles de turbina y con un peso máximo certificado de despegue mayor de 5.700 kg o pasaje superior a 19 pasajeros, de algo llamado TCAS.

El TCAS (Traffic and Collision Avoidance System) es un sistema anticolisión presente en los aviones que alerta a los pilotos de la presencia de tráfico en los alrededores de su posición y les sugiere, con el suficiente tiempo, acciones evasivas a tomar (ascender o descender) con el fin de evitarla.  Además, el sistema incluye alertas audibles en cabina, así como anuncios visuales que aparecen en la pantalla principal de vuelo (PFD) o en la de navegación (ND).

Lo que hace este sistema es “interrogar” al resto de aviones cercanos para predecir la posición y trayectoria de los mismos en base a los datos emitidos por sus transpondedores.

Cuando el otro tráfico se encuentre a 40 segundos del punto de mayor acercamiento, el TCAS generará un aviso audible denominado TA (Traffic Advisory) y cuando la otra aeronave se encuentre a 25 segundos de dicho punto, generará una resolución  (Resolution Advisory) indicando al piloto que ascienda o descienda, según el caso.

Todo esto se realiza al margen de Control de Tráfico Aéreo y, en caso de discrepancia con las instrucciones de ATC, los pilotos estarán obligados a hacer caso al TCAS. Aquí tenéis un hilo donde @Gaboair explica lo que es el TCAS con mucho más detalle.

Pero, ¿qué ocurre si las indicaciones del TCAS entran en contradicción con las instrucciones de Control de Tráfico Aéreo?

El 1 de julio de 2002, un Boeing 757 colisionó con un Túpolev Tu-154M en las cercanías del lago Constanza, en la frontera entre Alemania y Suiza. Como consecuencia de dicha colisión perdieron la vida 71 personas. ¿Por qué? Porque los pilotos de ambas aeronaves recibieron órdenes contradictorias y no habían sido entrenados acerca de qué hacer en dichas circunstancias, así que hicieron caso al controlador aéreo que había cometido un terrible error a la hora de instruirles sobre las acciones a seguir.

A raíz de esta nueva tragedia, las autoridades europeas (EASA) implementaron como obligatorio un TCAS mucho más avanzado, el denominado TCAS II versión 7.1. Además, se determinó que en caso de contradicción entre las instrucciones del TCAS y las órdenes de los controladores aéreos, los pilotos obedecerían siempre al sistema anticolisión dada su altísima fiabilidad.

Aún no se conocen los detalles de lo ocurrido en el Aeropuerto de Guayaquil, pero creo que, a estas alturas ya tenéis claro lo que pasó, ¿verdad? Los pilotos hicieron lo que tenían que hacer: seguir las instrucciones del TCAS. Gracias a eso no existió peligro en ningún momento.

Ya sabemos cómo son muchos medios de comunicación. Tratan de vender sensacionalismo aunque eso implique apartarse de la verdad. Por favor, documentaos siempre de fuentes que consideréis solventes y no caigáis en el amarillismo que algunos nos tratan de vender.

NOTA: Seguramente muchos habréis escuchado también el término ACAS. El TCAS es una implementación específica del ACAS. En la actualidad, la única implementación disponible en el mercado del estándar OACI para ACAS II es TCAS II versión 7.1, obligatoria en Europa desde 2015. Como actualmente no existe otra implementación del ACAS, se puede decir que ambos términos, TCAS y ACAS, son sinónimos.


Sobre el autor:
Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de Algo espantoso está a punto de ocurrir (LGE Libros, 2021), una obra donde, a lo largo de casi 300 páginas, analiza 25 grandes accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 56.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es

Escrito por

Pedro Carvalho

Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de “¡Preparados para el impacto!” (La esfera de los libros, 2022) y de “Algo espantoso está a punto de ocurrir” (LGE Libros, 2021), dos obras donde, a lo largo de más de 500 páginas, analiza medio de centenar de accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
 Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 70.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
 Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es