Hola, Aerotrastornados!!

Como cada miércoles, tenemos nuevo artículo de nuestro amigo Pedro Carvalho. En este caso, hoy nos hablará de las medidas de altitud en aviación de una manera que sea entendible por todo el mundo. Esperamos que os guste tanto como a nosotros.

En aviación existen varias medidas de altitud, cada una de ellas con una función específica en la navegación y vuelo seguro. Además, existen herramientas concretas como el altímetro, el radioaltímetro y el variómetro que ayudan a medir estas altitudes y regímenes de ascenso o descenso de manera precisa y confiable. Estos instrumentos son fundamentales para garantizar una navegación segura y una toma de
decisiones precisas en situaciones críticas.

NOTA IMPORTANTE: El presente texto no pretende ser un documento técnico, sino una forma sencilla de explicar el tema a las personas legas en aviación.

La altitud en aviación explicada con sencillez

En aviación, es importante entender las diferentes altitudes que se utilizan para volar de manera segura. No en vano, la altitud es uno de los temas más importantes que un piloto ha de tener en cuanta al volar, pero para el profano, términos tales como altitud MSL o AGL pueden ser tremendamente confusos. ¿Es que el avión vuela a diferentes altitudes dependiendo de cómo se mida ésta? Pues más o menos. Tanto es
así que hablar de “altitud” sin más, sin indicar a qué tipo de altitud nos referimos, es algo que, a efectos prácticos, aporta entre poco y nada. Vamos a tratar de explicarlo.

ALTITUD AGL Y MSL

Sin entrar en demasiados tecnicismos que escaparían del propósito de este artículo, en aviación podríamos hablar, básicamente, de dos altitudes. Por una parte, tenemos la altitud sobre el nivel del mar (o MSL, por sus siglas en inglés), también denominada “altitud verdadera” que es la distancia vertical entre el avión y el nivel del mar. Esta medida se utiliza para la planificación de vuelos y para medir la altitud de crucero.
Por otra parte, tenemos también la altura sobre el terreno (o AGL, por sus siglas en inglés), también llamada “altitud absoluta” que es la distancia vertical entre el avión y el terreno debajo de él. Esta medida es importante para evitar colisiones con montañas, edificios, antenas y torres de transmisión y otros obstáculos en el suelo. Es por ello que los radioaltímetros, elementos de los que hablaremos en breve, están configurados para indicar la altura AGL.

Llegados a este punto, es conveniente mencionar también la altitud AFE (o Above Field Elevation) que se refiere a la altitud del avión medida desde el nivel del campo de vuelo. En otras palabras, es la altitud de la aeronave no desde el suelo, sino desde el punto en el que ésta despega o aterriza. Por ejemplo, si un avión despega desde un aeropuerto situado en un valle rodeado de montañas, la AFE sería la altitud del avión medida desde el nivel del suelo en el aeropuerto, en lugar de medir la altitud hasta el suelo bajo el avión.
Es importante destacar que cuando nos referimos a la AGL hablamos de “altura” y cuando lo hacemos de MSL de “altitud”.
Vamos a poner un ejemplo para que se entienda mejor todo esto. Supongamos que un avión está en la cabecera de la pista 36L del aeropuerto de Madrid-Barajas preparándose para el despegue. Mientras esté sobre la pista, estará a una altura AGL de 0 pies. Sin embargo, su altitud MSL será de unos 2.000 pies (en torno a 610 metros) que es la altitud sobre el nivel del mar a la que se encuentra situado el aeródromo madrileño. De la misma forma, cuando la aeronave alcance los 18.000 pies AGL, su altitud MSL será de 20.000 pies. Es muy importante tener esto en cuenta.

ALTITUD DE DENSIDAD

Además de estas medidas, existe la llamada “altitud de densidad” que no es más que la altitud de presión corregida para temperaturas no estándar. Esto es así porque a medida que un avión asciende, la densidad del aire disminuye y a altas temperaturas, la densidad de la altitud aumenta y los aviones se comportan como si estuvieran volando a una altitud mayor. Esto es muy importante porque cuando nos encontramos con temperaturas no estándar, la altitud indicada puede diferir de la altitud real y, cuando hace frío, esta diferencia puede ser muy significativa, con el riesgo que ello conlleva.

El hecho de que la densidad del aire disminuya con la altitud es la razón por la que los aviones a reacción suelen volar en una franja que va desde los 30.000 a los 40.000 pies (en metros son entre 10 y 12 mil metros). En esta franja, llamada “altitud de crucero”, los aviones se enfrentan a una menor resistencia del aire y pueden viajar más rápido con menos combustible. Como vemos, volar alto es una cuestión de eficiencia.
Además, los motores de los aviones comerciales son, en su mayoría, de tipo turbofan, un sistema que obtiene un mayor impulso a medida que enfrentan una menor resistencia del aire.

Sin embargo, hay un límite. Hay una altitud a partir de la cual estos motores dejan de funcionar correctamente. Esto es así porque, como hemos visto, a medida que ascendemos, el aire es cada vez menos denso. Ello implica que cada vez hay menos oxígeno disponible y los motores necesitan de ese oxígeno para funcionar.

El aire poco denso ofrece, además, otro problema y es que el avión no es capaz de generar suficiente sustentación a partir de determinados valores. Es por eso por lo que no hay aviones comerciales volando, por ejemplo, a 60.000 pies (hablaré más en profundidad de todo esto en un próximo artículo).

ALTITUD DE PRESIÓN

Hemos visto que a medida que un avión asciende, la presión atmosférica disminuye.
Eso significa que la altitud de presión también disminuye. La altitud de presión es una medida de la altitud del avión respecto al nivel del mar. Se mide en pulgadas de mercurio (inHg).

Un ejemplo de cómo se utiliza la altitud de presión es durante el despegue y el aterrizaje. Durante el despegue, el piloto programa la altitud de presión deseada en los sistemas de navegación del avión, y el avión automáticamente aumenta su altitud hasta alcanzar esa presión. Durante el aterrizaje, el piloto baja gradualmente la altitud de presión hasta que el avión aterriza en la pista.

Además, la altitud de presión se utiliza en las rutas de vuelo para evitar los cambios bruscos de presión que pueden causar dificultades para el avión y su tripulación, así como para evitar las condiciones meteorológicas desfavorables como las tormentas.
Los pilotos también utilizan la altitud de presión para calcular la velocidad y la distancia del vuelo.

ALTÍMETRO Y RADIOALTÍMETRO

La pregunta ahora es cómo saben los pilotos todos estos datos, cómo saben los distintos valores de las altitudes a las que están volando. Para medirlas, existen diferentes herramientas, como el altímetro. Este instrumento es el que permite conocer la altitud del avión sobre el nivel del mar (o altitud MSL). Funciona como un barómetro, midiendo la presión atmosférica, ya que, como hemos explicado anteriormente, a medida que el avión asciende, la presión disminuye.

Un segundo elemento de gran importancia es el radioaltímetro. Este instrumento lo que mide es la altitud sobre el terreno (AGL). Funciona, como su propio nombre indica, enviando una serie de ondas de radio que se reflejan en el terreno (o el agua) bajo el avión, y el tiempo que tarda la onda en regresar se utiliza para calcular la distancia.

Otro instrumento importante es el variómetro, que se utiliza para medir la tasa de ascenso o descenso de un avión, funciona, al igual que el altímetro convencional, mediante la medición de la presión atmosférica. Los variómetros se utilizan a menudo en vuelos de acrobacias y en vuelos de planeador, donde es importante conocer la tasa de ascenso o descenso para planificar y realizar maniobras seguras.

Escrito por

Pedro Carvalho

Pedro Carvalho estudió Derecho y Ciencias Económicas, pero ha dedicado casi toda su trayectoria profesional al mundo de la comunicación. Es autor de “¡Preparados para el impacto!” (La esfera de los libros, 2022) y de “Algo espantoso está a punto de ocurrir” (LGE Libros, 2021), dos obras donde, a lo largo de más de 500 páginas, analiza medio de centenar de accidentes e incidentes aéreos ocurridos en los últimos 50 años y cómo lo que la industria ha aprendido de ellos ha contribuido a hacer la aviación comercial cada día más segura.
 Desde febrero de 2021 lleva la cuenta de Twitter @PatoAviador que, con más de 70.000 seguidores, se ha convertido en sólo unos meses en uno de los perfiles de referencia sobre aviación en español. Allí analiza cada semana un accidente aéreo y realizo una labor de divulgación sobre temas aeronáuticos, de seguridad aérea y de aviación civil.
 Puedes conocerle un poco mejor y leer sus artículos e hilos anteriores en su página web pedrocarvalho.es