Hola, Aerotrastornados!
Han pasado los años y tanto nosotros mismos como nuestros lectores más fieles, hemos sido padres.
Y entre esas lectoras fieles desde los inicios, está nuestra querida Isa. Una TCP Canaria que ha sido madre y a partir de ahora, nos dará sus consejos, desde el punto de vista de una tripulante de cabina, para volar con un bebé de manera más eficaz.
Lo hará a través de su nueva cuenta en instagram https://www.instagram.com/entrevuelosypanales/ y en algún post, como el que leeréis a continuación.

Volar sola con un bebé en binter
Volar con un bebé ya es, de por sí, estresante.
Pero volar con un bebé que está empezando a dar sus primeros pasos… y hacerlo sola, eso ya es deporte de riesgo.
He hecho alrededor de 20 vuelos con mi hijo, que acaba de cumplir un año, y más de la mitad han sido yo sola con él. Y si algo tengo claro es que, conforme crecen, la cosa se complica.
Por eso, cuando una compañía aérea te lo pone un poco más fácil, se agradece muchísimo.
Aunque, eso sí, yo sigo llegando al destino despelucada y con pinta de haber corrido una maratón.
La aerolínea con la que más he volado ha sido Binter.
Vivo en Mallorca y mi familia está en Canarias. Además, hace muchos años trabajé como TCP para Binter, así que sé de primera mano que el trato al pasajero siempre ha sido excelente. Por eso tampoco puedo decir que sea del todo objetiva.
Lo primero que quiero destacar es el proceso de selección de asientos. Yo soy de las que siempre paga por elegir asiento, intentando coger una fila en la que el asiento de al lado quede libre. Después de varios vuelos, me di cuenta de que, al seleccionar mi asiento, el de al lado aparecía automáticamente bloqueado.
Tras hacer varias pruebas, descubrí que el
sistema reserva ese asiento cuando viajas sola con un bebé, siempre que el vuelo no vaya lleno.

Eso sí, siempre me ha ocurrido en vuelos que no iban completos y creo que solo en una ocasión acabó ocupándose.
Así que, en este punto, Binter se lleva un 8 sobre 10. No les doy el 10 porque, a diferencia de otras aerolíneas, no permiten comprar un asiento extra para asegurarte de que permanecerá libre si el vuelo va lleno. (O al menos eso fue lo que me dijeron desde atención al cliente).
Y sinceramente, muchas madres pagaríamos encantadas por ese asiento extra de tranquilidad.
Porqué lo que muchas compañías aéreas no entienden es que, para quien viaja sola con un bebé, ese asiento significa muchísimo más que un simple asiento vacío. Significa espacio para moverte con un niño que no para quieto sin molestar al resto de pasajeros. Significa tener un sitio donde colocar todas las cosas que necesitas llevar contigo: la neverita con su
comida, la bolsa de juguetes para entretenerlo durante tres horas de vuelo, una mantita por si se duerme… y un largo etcétera que daría para otro artículo.
Además, cuando viajas sola, tampoco tienes a nadie que pueda alcanzarte las cosas del compartimento superior mientras sujetas al pequeño.

Además, mi hijo siempre ha recibido un pequeño detalle: unos lápices de colores, un cuaderno para pintar y hasta su compota como parte del servicio de cortesía que ofrecen a bordo.
Son esos pequeños gestos los que, cuando viajas sola con un bebé, marcan la diferencia.
Y hay otro detalle importante: aunque con un año todavía pueden viajar sentados encima del adulto, a esa edad es prácticamente imposible mantenerlos quietos. Poder seguir llevándolos correctamente sujetos con el cinturón, pero con un poco más de espacio para que se muevan en el asiento contiguo sin molestar a nadie, marca una gran diferencia.
Si además viajas con carrito, y especialmente si vas sola, siempre recomendaré entregarlo a pie de avión, aunque tengas una silla homologada para cabina como la mía. Bastante tienes con cargar al bebé y con todo su equipaje como para intentar, además, levantar el carrito hasta el compartimento superior. Lo intenté una vez… y no lo recomiendo.
En este aspecto, Binter también se lleva un 10. En todos los vuelos que he hecho han tratado la sillita con muchísimo cuidado. La entrego a pie de avión y, al llegar al destino, siempre me la devuelven en la puerta. En el último vuelo incluso me la tenían desplegada, frenada y lista para salir directamente con ella.
El personal de tierra, tanto en Palma de Mallorca como en Canarias, también merece un 10. Siempre que me han visto viajando sola con el bebé se han ofrecido a ayudarme, incluso con las mochilas.
Y para rematar, las tripulaciones de Binter, que son maravillosas los mires por donde los mires. Pendientes del bebé, pendientes de la mamá despelucada, ayudando desde el momento en que entras al avión…
Como experiencia para el pasajero, para mí, se llevan matrícula de honor.
En resumen
Viajar con un bebé sigue siendo estresante. Eso no cambia. Pero al menos da gusto encontrarte con personas y una compañía que hacen todo lo posible para ponértelo un poquito más fácil.
En próximos posts también os hablaré de cómo es viajar con un bebé en vuelos cortos entre islas, porque, aunque duren muy poco… también pueden llegar a ser toda una aventura.
